Clases privadas de ELE.
Clases privadas de ELE.
Durante
los dos últimos años, la enseñanza del español se ha convertido en mi meta y mi
desafío constante, ya que poseo más experiencia en enseñanza del francés como
lengua extranjera que en ELE. Ha sido verdaderamente gratificante encontrar
estudiantes francófonos interesados en el aprendizaje de mi lengua materna
y este interés se ha convertido en mi mayor motivación y en mi recompensa
diaria. Las clases privadas comenzaron a hacer parte importante de mi ejercicio
docente y centraron toda mi atención y ahondaré un poco más en esta experiencia.
Inicialmente,
la clase privada tiene muchas más ventajas para el enseñante: la clase está más dirigida y centrada en tu estudiante o tus
estudiantes, puedes identificar con mayor facilidad sus estilos de aprendizaje,
sus intereses, sus motivaciones, sus tipos de inteligencia y sus necesidades.
Estos elementos permiten una organización, planificación y estructuración de las
clases más coherente y enfocada en el público aprendiente; de esta manera el
estudiante es el protagonista de todas
las actividades de enseñanza/aprendizaje. Por ejemplo: tengo una estudiante que
tiene 38 años, es francesa, vive en Montreal hace 10 años, es secretaria, le
gusta mucho hablar, le encantan las imágenes con muchos colores, el material
audiovisual y adora aprender idiomas (habla inglés, ruso y algo de alemán). A
partir de esta información preparo mis clases usando el enfoque comunicativo, preparo
material audiovisual y escrito autentico y hago mucho énfasis en la producción
oral. Personalmente, no descuido la
parte gramatical, la cual es abordada de forma explícita a partir de
explicaciones directas sobre el tema, luego elaboramos ejercicios que se hacen
durante la clase o los dejamos como deber para ser revisados en la siguiente
sesión. Siempre busco captar la atención de mi estudiante con recursos
interesantes, acordes a sus gustos y que cada vez que tenga clase de español
aprenda algo nuevo y significativo que le va a servir para sus destrezas de
comprensión y producción orales y escritas.
Asimismo,
encontramos algunas desventajas (según mi experiencia): el aprendiz se
acostumbra a un solo acento y si la clase cuenta con un solo estudiante se dificulta
la interacción oral con otros aprendientes de su nivel. Pero estas
“desventajas” pueden ser una oportunidad para variar las estrategias y buscar
nuevos recursos que suplan en parte lo que está faltando. Las posibles
soluciones pueden ser: usar material audio o audio visual que contenga las
diferentes variantes del español para que el aprendiente comience a conocerlas
y no se acostumbre solo a la variante del profesor. En cuanto a la interacción oral, es muy
interesante invitar al estudiante a un restaurante hispanohablante, a una
librería especializada en español o a un evento cultural al cual asistan
personas que hablen la lengua; estos espacios son perfectos para que el
estudiante interactúe en la lengua meta y de paso, conozca el aspecto
sociocultural del idioma.
En
conclusión, la clase privada es una opción enriquecedora y de aprendizaje no
solo para el estudiante sino para el profesor. Es una oportunidad de fortalecer
y de corregir nuestras estrategias de enseñanza y de descubrir que el ejercicio
docente va más allá de la enseñanza/aprendizaje, porque cuando ves que tus
estudiantes han aprendido y ellos también lo constatan, la satisfacción es
invaluable.

Comentarios
Publicar un comentario