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sábado, 19 de abril de 2014

Clases privadas de ELE.

Clases privadas de ELE.
Durante los dos últimos años, la enseñanza del español se ha convertido en mi meta y mi desafío constante, ya  que  poseo  más experiencia en enseñanza del francés como lengua extranjera que en ELE. Ha sido verdaderamente gratificante encontrar estudiantes francófonos interesados en el aprendizaje de mi lengua materna y este interés se ha convertido en mi mayor motivación y en mi recompensa diaria. Las clases privadas comenzaron a hacer parte importante de mi ejercicio docente y centraron toda mi atención y ahondaré un poco más en esta experiencia.
Inicialmente, la clase privada tiene muchas más ventajas para el enseñante: la clase está  más dirigida y centrada en tu estudiante o tus estudiantes, puedes identificar con mayor facilidad sus estilos de aprendizaje, sus intereses, sus motivaciones, sus tipos de inteligencia y sus necesidades. Estos elementos permiten una organización, planificación y estructuración de las clases más coherente y enfocada en el público aprendiente; de esta manera el estudiante es el protagonista  de todas las actividades de enseñanza/aprendizaje. Por ejemplo: tengo una estudiante que tiene 38 años, es francesa, vive en Montreal hace 10 años, es secretaria, le gusta mucho hablar, le encantan las imágenes con muchos colores, el material audiovisual y adora aprender idiomas (habla inglés, ruso y algo de alemán). A partir de esta información preparo mis clases usando el enfoque comunicativo, preparo material audiovisual y escrito autentico y hago mucho énfasis en la producción oral. Personalmente, no  descuido la parte gramatical, la cual es abordada de forma explícita a partir de explicaciones directas sobre el tema, luego elaboramos ejercicios que se hacen durante la clase o los dejamos como deber para ser revisados en la siguiente sesión. Siempre busco captar la atención de mi estudiante con recursos interesantes, acordes a sus gustos y que cada vez que tenga clase de español aprenda algo nuevo y significativo que le va a servir para sus destrezas de comprensión y producción orales y escritas.
Asimismo, encontramos algunas desventajas (según mi experiencia): el aprendiz se acostumbra a un solo acento y si la clase cuenta con un solo estudiante se dificulta la interacción oral con otros aprendientes de su nivel. Pero estas “desventajas” pueden ser una oportunidad para variar las estrategias y buscar nuevos recursos que suplan en parte lo que está faltando. Las posibles soluciones pueden ser: usar material audio o audio visual que contenga las diferentes variantes del español para que el aprendiente comience a conocerlas y no se acostumbre solo a la variante del profesor.  En cuanto a la interacción oral, es muy interesante invitar al estudiante a un restaurante hispanohablante, a una librería especializada en español o a un evento cultural al cual asistan personas que hablen la lengua; estos espacios son perfectos para que el estudiante interactúe en la lengua meta y de paso, conozca el aspecto sociocultural del idioma.
En conclusión, la clase privada es una opción enriquecedora y de aprendizaje no solo para el estudiante sino para el profesor. Es una oportunidad de fortalecer y de corregir nuestras estrategias de enseñanza y de descubrir que el ejercicio docente va más allá de la enseñanza/aprendizaje, porque cuando ves que tus estudiantes han aprendido y ellos también lo constatan, la satisfacción es invaluable.